¿Te apetece un barquillo? Las historia detrás de este dulce madrileño.

¿Te apetece un barquillo? Las historia detrás de este dulce madrileño.

El barquillo es uno de los dulces típicos de Madrid. Aunque ha dejado de ser un referente, todavía en las fiestas de los barrios de Madrid se siguen vendiendo recordando las antiguas kermeses y verbenas del Madrid del siglo XIX y principios del siglo XX.

El origen se piensa que puede estar en el pan de ángel de que se repartía en la puerta de las iglesias desde el principio del cristianismo.

Barquilla

Este dulce está hecho con harina sin levadura a la que se le añade azúcar y en algunos lugares miel, además la canela no debe faltar.

Los moldes con los que se fabricaban tenía forma de barco de ahí el nombre de barquillo.

Estas obleas venían a ser como un pan sagrado que se fue refinando a lo largo de la historia por los religiosos que elaboraban este pan de ángel.

Una de las figuras importantes en el Madrid castizo era o es el barquillero que llevaba la barquillera a cuestas llena de  barquillos con una ruleta en la que los clientes podían probar suerte.

En la ruleta aparecen una serie de números y unas casillas en las que está el clavo.

Si participaban varias personas en el juego, el que sacaba el menor número después de varias tiradas pagaba los barquillos al resto.

En el caso en que solo hubiese una persona, se sumaban los números de las diferentes tiradas y se daban los barquillos correspondientes a la suma excepto si salía el clavo en cuyo caso se perdía todo lo ganado.

La figura del barquillero aparece en numerosas zarzuelas, sainetes etc como figura típica de Madrid pero por desgracia, es un oficio a desaparecer.

barquillos_tipos

Una de las formas de acercarse los mozos a las jovencitas  en esa época , era ofrecerle una tirada de ruleta del barquillero por si tenía suerte y así iniciar una conversación con un barquillo ( qué inocencia ).

Solamente tenemos en Madrid al gran Julián Cañas que es la quinta generación de barquilleros  y  mantiene con su obrador en el barrio de Lavapiés, el último vestigio de los barquillos artesanales, en los que solo se utiliza harina de trigo, azúcar, vainilla y un chorrito de aceite y agua.

Se pueden comprar en  la verbenas típicas de San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma y zonas céntricas como la Plaza Mayor, Palacio de Oriente y en el Rastro, gracias a que los miembros de su familia transitan por estas zonas típicas del Madrid antiguo

No me resisto a relatar el dicho de los barquilleros para atraer a la clientela:

Al rico barquillo de canela para el nene y la nena, son de coco y valen poco, son de menta y alimentan, de vainilla ¡ qué maravilla !, y de limón, qué ricos, qué ricos, qué ricos que son.

Barquilla sin azucar